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berenjena rellena de carne y verduritas

Hola a todos!

Tenía carne picada en el congelador y me daba pereza hacer albóndigas, y como hacía tiempo que no ponía berenjena me he dedicido por rellenar una que estaba en la nevera esperando que llegase su hora :)

Como curiosidad, la berenja es originaria de la India. Se cultiva desde hace muchísimos años, y es un fruto que aporta muy pocas calorías.

Es una receta muy sencilla, la verdad. Y bastante saludable, los ingredientes básicamente son verduritas y carne y todo se hace con poco aceite.

Bien, pues vamos allá. Primero un poco de música y… a los fogones!

Para hacer esta receta (para 2 personas) yo he utilizado:

– 1 berenjena.

– Media bandeja de champiñones en láminas.

– 1 pimiento verde italiano.

– 1 zanahoria.

– 1 cebolla pequeña.

– 400 grs de carne picada.

– 1 latita pequeña de tomate frito.

– 1 diente de ajo.

– 2 lonchas de queso mozzarella o similar, que funda.

– Un poco de queso rallado para gratinar.

– Aceite, sal, pimienta negra y perejil.

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El ‘making-off’

 

Lo primero es partir en dos la berenjena longitudinalmente. Se sala un poquito y se retira la carne, con cuidado de no romper la piel para que no tengamos problemas a la hora de rellenarla. La mejor forma de vaciar las berenjenas es hacer unos cortes en diagonal, a modo de rejilla, y después ir sacando la carne con la mano.

Una vez sacada la carne de la berenjena, se echa un poco de sal dentro y un chorrito de aceite y se mete en el horno precalentado unos 20 minutos a 180º. Si no tienes horno puedes hacer las pieles en el microondas, o descartarlas y en lugar de hacer berenjenas rellenar unos volovanes o tartaletas de hojaldre, poner el relleno sobre unas tostas de pan de pueblo, cocer pasta y utilizar el relleno como salsa… sólo tienes que dejar volar la imaginación!

Mientras se hace la piel, picamos muy fina la cebolla y el ajo y vamos pochando con cuidado de que no se queme. Cuando esté más o menos blandita añadimos la zanahoria picada muy fina también. Salamos un poquito y dejamos tapado para que se haga a fuego medio.

Picamos el pimiento fino también y lo añadimos. Picamos los champiñones y los incorporamos a la sartén. Por último añadimos la carne de la berenjena, que habremos también picado finita. Otro pequeño toque de sal y dejamos que vaya haciándose todo.

En otra sartén echamos un chorrito de aceite y a fuego fuerte pasamos la carne picada con un poco de pimienta negra y sal. Cuando esté doradita la retiramos del fuego y la incorporamos a las verduritas. En ese momento echamos la latita de tomate frito y removemos bien para que se integren todos los ingredientes.

Las pieles ya tienen que estar listas, así que las sacamos del horno y procedemos a rellenarlas. Yo les he puesto debajo del todo una loncha de queso mozarella para que quede más jugoso, y porque me mueeeeeeero por el queso. Después con cuidado y una cuchara vamos poniendo la carne con verduritas dentro, espolvoreamos con queso de gratinar y metemos unos 10 minutos al horno. Se puede poner en modo gratinar los dos últimos minutos.

Y listo para comer!!

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Berenjena rellena, lista para entrar al horno a gratinar

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Ya en el plato

 

 

 

 

 

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el descubrimiento del mes: restaurante deluz, santander

Este fin de semana hemos ido de visita a Santander.

El motivo era que Óscar corría la media maratón que se celebró el domingo, y de paso tuvimos la excusa perfecta para quedarnos el fin de semana por allí disfrutando del buen tiempo. Aunque hizo fresquito, el sol lució maravilloso y pudimos dar un paseo por la playa de la Magdalena.

Para comer preparé unos bocadillos antes de salir el sábado que etiqueté como “bocadillos de autor” (está mal que yo lo diga, pero estaban buenísmos…) y en la playita nos supieron aún mejor. Los ingredientes, por si te animas, fueron: pan de chapata, un toque de mayonesa, pechuga de pollo empanada con pan rallado, ajo en polvo y perejil, cebolla caramelizada, pimiento verde, fiambre de pavo, tomate raf y queso emmental. ¡Delicioso! Y una vez al año… ;)

El plan para la noche era cenar en el restaurante Deluz. No lo conocíamos, yo lo encontré a través de la web de El Tenedor, que es el primer sitio donde busco cuando quiero reservar una mesa. Es gratis y en algunos restaurantes a veces hay promociones, bien menús más económicos, bien descuentos en carta. Sea como sea, te gestionan y confirman la reserva en un par de clics. Las opiniones de la gente eran buenas y en las fotos el sitio tenía muy buena pinta.

Pues las fotos no hacen justicia al lugar… Es aún más bonito. Un chalet con un gran jardín alrededor, un camino de grava hasta llegar al porche en el que está la entrada y ahí un montón de velas. Una atmósfera muy romántica, se respiraba calma. Según se nos presentó esto ante nuestra vista Óscar me susurró al oído “¿dónde me has traído? ¡menudo sopapo nos van a pegar!”. ¡Hombre de poca fe! :P

Al entrar nos recibieron y nos pasaron a la biblioteca mientras terminaban de prepararnos la mesa. Esta habitación estaba entera forrada de madera, iluminada de una forma muy cálida, y con una gran chimenea con un varias velitas dentro. Nos ofrecieron tomar algo allí pero preferimos pasar directamente a la mesa.

El comedor donde nos llevaron (había más salas) despejado, dos filas de 4 ó 5 mesas a cada lado de la pared y el centro libre. Cuadros con luz decorando las paredes, todo muy cuidado, limpio, la mínima decoración para ser perfecto.

Cuando nos trajeron la carta suspiramos tranquilos y a la vez nos sorprendimos. El menú costaba 25€ e incluía 2 platos, postre y toda la bebida que se quisiera. Tambien había un menú de 30€ y otro de 40€, pero nos decantamos por el más barato porque nos gustaba más. ¡Qué suerte, que a mí siempre me da al ojo lo caro! Nos explicaron que todos los productos que utilizan son ecológicos y que son el único restaurante que trabaja con la lonja de Santander.

Óscar pidió un risotto de boletus que estaba espectacular, tenía hilitos de cebolla medio pochada que le daba un toque crujiente, y de segundo lasaña de rape. Estaba increíble la lasaña, me pareció un plato súper original. Muy suave, una textura muy agradable, y el sabor me recordaba al del txangurro.

Yo elegí de primero una ensalada con pomelo, jamón de pato y chips de remolacha. Estaba rica, correcta. Los ingredientes de gran calidad, pero tampoco me pareció para tirar cohetes. Donde disfruté fue con el segundo plato… Pedí una merluza con brécol gratinado (iba a parte en un cuenquito) que seguramente es la merluza más buena que he probado nunca, y ten en cuenta que soy de Bilbao y que aquí en perscados somos muy apañaditos. Estaba jugosísima, buenísima, muy muy sabrosa. Con la parte de fuera doradita y crujiente. Óscar probó un poco y opinó lo mismo: estábamos ante la Top Merluza de todas las merluzas.

De postre pedimos Óscar cheesecake al estilo neoyorquino y yo un hojaldre con manzana. A mí el hojaldre no me gustó demasiado, pero porque llevaba miel, y no puedo con ella en crudo, tan dulce… El cheesecake de Óscar muy fresquito, suave y rico.

Los camareros fueron muy atentos en todo momento. Cuando veían que alguno nos estábamos terminando el pan venían a ponernos un poco más, y cada vez que lo pedías te llenaban la copa de vino o te traían más agua, Eso sí, la botella no la dejan en la mesa (si es menú, entiendo).

Vamos, que si tienes pensado visitar Santander no dejes escapar la oportunidad de conocer Deluz. Calidad, buen ambiente y riquísimos sabores, sin darle la vuelta al bolsillo.

Dirección: Calle de Ramón y Cajal, 18, 39005 Santander, Cantabria
Teléfono:942 29 06 06

ComedorOtro de los comedores

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las cosas buenas de la vida (I): ensalada de ahumados con vinagreta de frambuesa

Hoy te quiero enseñar una ensalada que me preparo muy a menudo, sobre todo para cenar, que me parece de lo más completa nutricionalmente hablando, y que además está muy rica. Queda así:
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Te cuento lo que necesitas para preparar una ración para 1 persona (en honor a mi querida Mariajo) y qué te va a aportar cada uno de los ingredientes. Así sabe más rica, cuando somos conscientes de lo bien que nos hacen los alimentos a nuestro organismo :)

– 4 hojas de lechuga hermosotas
La lechuga es muy baja en calorías, tan sólo aporta 17 kcal. por ración. Tiene mucha agua, que además de hidratarte te da sensación de saciedad. Su contenido en fibra es muy alto (unos 2 grs. por ración, lo que supone un 7% de la cantidad diaria recomendada), por lo cual ayudarás al buen funcionamiento del tracto intestinal a la vez que reducirás las posibilidades de padecer enfermedades cardiovasculares y diabetes. Facilita la digestión y tonifica el estómago. Hay que señalar que la fibra que contiene la lechuga es celulosa, por lo que conviene masticarla y salivarla bien para digerirla mejor.
En la lechuga también se encuentra una fuente de potasio, mineral necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso y para la actividad muscular normal. Gracias a su buen aporte de agua, potasio y bajo contenido de sodio, favorece la eliminación del exceso de líquidos del organismo. Este efecto es beneficioso en caso de hiperuricemia y gota, cálculos renales y en caso de hipertensión, retención de líquidos y oliguria.

La lechuga es fuente de antioxidantes, en concreto de beta-caroteno y vitaminas C (nos aporta hasta un 40% de la vitamina C que necesitamos diariamente) y E. Los antioxidantes bloquean el efecto dañino de los radicales libres. Además, la vitamina C hace más difícil que el colesterol se adhiera a los vasos sanguíneos.

También nos aporta hierro, calcio, yodo, zinc, carbohidratos, magnesio, sodio, fósforo, carbohidratos y vitaminas A, B1, B2, B3, B5, B6, B7, B9, E y K, y provoca un leve efecto sedante. ¡Como ves aporta mucho a cambio de muy poco!

– 3 hojas de endibia
Las endibias tienen también mucha agua y presentan un gran contenido en fibra, siendo como la lechuga un alimento con muy bajo contenido calórico. Aporta muy pocas proteínas y muy pocos hidratos de carbono.
Tiene folatos, que intervienen en la producción de los glóbulos rojos y blancos, y ayudan a fortalecer el sistema inmunológico porque estimulan la producción de anticuerpos.
Además, en las endibias hay presentes provitaminas como la A y la C. Las provitaminas se convierten en vitaminas según el cuerpo las va necesitando, así que nos surtirá de vitamina A, también llamada retinol, esencial para la vista, y para un correcto estado de la piel y los tejidos. La vitamina C, al igual que la provitamina A, tiene acción antioxidante e interviene en la formación de colágeno, huesos, dientes y glóbulos rojos, además de favorecer la absorción del hierro de los alimentos y mejorar las defensas frente a las infecciones.
A parte de todo esto, las endibias tienen mucho ácido fólico, importantísimo en el embarazo, fósforo y yodo. Y son mucho más digestivas que la lechuga.

– Medio pimiento morrón, de tamaño mediano
El pimiento rojo en crudo tiene muchísima vitamina C, más del doble de la cantidad que podemos encontrar en las naranjas o las fresas. Ya sabemos gracias a la lechuga y la endibia los beneficios de esta vitamina, esencial para estar sanos.
Es también un alimento muy rico en agua y pobre en grasas, proteínas e hidratos. También es muy bajo en calorías, pues 100 grs. aportan unas 19 kcal.
Son una fuente importante de carotenos, como la zanahoria, y de provitamina A que después se transformará en retinol, como en el caso de las endibias. También nos aporta folatos, potasio, magnesio y fósforo.

– Un puñadito de maíz dulce
Del maíz de lata conviene no abusar, puesto que tiene bastante azúcar. Hay algunas marcas que tienen versión light de este producto, pero aún así mejor poquito. El maíz siempre le da un toque de color a las ensaladas, y ese dulcito tan rico.
En cuanto a sus propiedades destaca el hierro y los hidratos de carbono.

– Media manzana
La manzana, como ya sabrás, tiene mucha fibra y muy poquitas calorías. Es una fruta muy baja en sodio, por lo que es estupenda para controlar la hipertensión y para ayudar a reducir el colesterol. Si te da pereza comerla entera la opción de añadirla a la ensalada es una buena forma de comer manzana.

– Salmón ahumado (o como alternativa: 6 langostinos cocidos)
El salmón ahumado es un pescado muy rico en vitaminas D y B3, cuyo consumo previene algunos tipos de cáncer, interviene en el fortalecimiento de los huesos y la piel, ayuda a tener fuerte el sistema inmunitario, facilita la reducción del colesterol y es muy beneficioso para combatir enfermedades como la artritis o la diabetes.
Tiene mucho sodio, por lo que hay que utilizar muy poquito cuando haya problemas de tensión arterial. No contiene azúcar y nos aporta muchas proteínas, necesarias para el desarrollo muscular.

Prepararlo todo no tiene ningún misterio… Simplemente pico muy fina la lechuga y la endibia. Esto hará que la digestión de la lechuga sea más fácil, que ya sabemos que si no puede provocar gases. Añado la manzana picadita en dados pequeños también, incorporo el maiz escurrido y pico en juliana el pimiento y lo echo también. Cuando tengo la verdura lista, simplemente hago trocitos pequeños de salmón y lo añado. Si no te gusta el salmón ahumado o tienes la tensión alta te recomiendo que lo sustituyas por gamas o langostinos cocidos troceaditos muy finos.

El toque “tope healthy”… A continuación, pico unas nueces con el cuchillo y le doy un toque de ajonjolí, que no es otra cosa que sésamo. Lo venden en el supermercado en la zona de especias.
Las nueces tienen mala fama porque como fruto seco que se precie tienen bastantes calorías, pero más vale subir un par de pisos andando en lugar de usar el ascensor y tomarlas, porque son muy buenas.
Aportan gran cantidad de fósforo, que hace que nuestros dientes y huesos estén sanos y que la piel mantenga su pH natural. Nos ayuda a tener una mayor resistencia física y además favorece las funciones del cerebro.
Tienen vitamina B6, así que son muy recomendables en casos de diabetes, depresión y asma. Esta vitamina también evita la aparición de enfermedades cardíacas y puede reducir los síntomas del túnel carpiano e incluso disminuir el riesgo de contraer cáncer.
Y el sésamo no es que aporte mucho sabor, pero tiene propiedades muy interesantes. Ayuda a regular el colesterol y a prevenir la hipertensión. Es muy bueno para la humectación de la piel. También es rico en proteínas, calcio y vitamina B. y una gran fuente magnesio, fósforo, hierro y zinc, entre otros.

Y sólo queda el aderezo… Cuando ya tengo todo preparado en el bol le doy un toque de sal, poquita, porque el salmón ya tiene bastante.
A continuación muelo un poco de pimienta negra, que ayuda a acelerar el metabolismo y aumentar el consumo de calorías y prevenir la retención de líquidos.
Espolvoreo un poco de hierbabuena, muy buena para reducir los gases en la digestión.
A continuación un buen chorro de aceite de oliva virgen extra y un poquito de vinagreta de frambuesa. Esta vinagreta yo la encontré en el súper en la zona de refrigerados, y es de la marca Florette. También se podría hacer casera, pasando por la batidora unas frambuesas con aceite, vinagre y sal.
Ya sabemos lo beneficioso que es el aceite de oliva, sobre todo en crudo, y sobre todo si es virgen extra. No conviene abusar si queremos controlar el peso, pero es indispensable introducirlo en la dieta.  Por su elevada cantidad de vitamina E, es un alimento beneficioso para nuestro sistema circulatorio. Este alimento también tiene propiedades antioxidantes, es beneficioso para la vista y puede ayudar en la prevención de la enfermedad de Parkinson. El elevado contenido de vitamina K en este alimento hace que sea también beneficioso para una correcta coagulación de la sangre.

¡Y a comer!

No me digas que no es sencilla de preparar. Y la de beneficios que te aporta, con muy poquitas calorías. Siempre puedes darle el cambiazo al salmón por los langostinos si quieres reducir aún más las calorías.

La información sobre las propiedades de los ingredientes de la ensalada la he obtenido en varias páginas web, entre ellas http://verduras.consumer.es/documentos/index.php y http://alimentos.org.es.