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el aire que respiro

Un viernes como hoy ya desde que me levanto pienso en él, porque no son tiempos fáciles, porque le quiero con todas mis fuerzas, porque sólo quiero que tenga lo que se merece, que son toneladas de felicidad. Porque para mí es tan importante como el aire que respiro.

Hoy en el ático espero que llegue la hora de comer para verle. Si algún día le conoces te encantará, porque es la persona más maravillosa del mundo. Si estás triste te hará reir, si te duele la tripa te pondrá una infusión…, si le necesitas ahí le tendrás.

Mira qué fotos me inspira, nos encanta hacernos fotos saltando. Otro día pondré más.

La del salto con el mar de fondo es en Langre, en Cantabria. El cantábrico es precioso, qué puedo decir yo. El norte es espectacular, si no lo conoces te animo a visitarlo. Estuvimos un finde el año pasado en un hotelito simplemente impresionante es Somo, La posada de Somo. Te la recomiendo porque es preciosa y porque la familia que la lleva es súper hospitalaria y consiguen que te sientas como en casa. Son mini-villas con jacuzzi y terracita privada. Muy romántico ♥♥

La siguiente ya habrás visto que está tomada en el museo Guggenheim en Bilbao. Gracias a él la ciudad ha dado un giro de 180º. Está preciosa. Si has estado en Bilbao hace más de 10 años te recomiendo que vuelvas y admires el cambio, es impresionante. Es mi ciudad y no soy objetiva, lo sé. ¡Pero es una ciudad preciosa!

Y la de la playa en blanco y negro es en Koh Lipe, Tailandia. De ese viaje ya te contaré cosas, fue nuestro primer viaje juntos y ambos tenemos claro que volveremos.

Un besito y feliz fin de semana.

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el AMOR con mayúsculas

Hoy me siento en la terraza, portátil en mano y música de jazz de fondo, y repasando los muros de Facebook de mis amistades leo la historia de una mujer, que desconocía, y que me ha conmovido profundamente. Se llamaba Irena Sendler, y salvó a 2.500 niños judíos de la muerte segura del horror nazi.

Irena nació en Varsovia (Polonia) en 1910. Ya en casa le inculcaron el respeto y el amor por todos los seres humanos independientemente de su religión, raza o circunstancias, pues su padre, médico de profesión, murió de tifus como consecuencia de atender a enfermos a los que sus colegas no querían atender, muchos de ellos judíos. Antes de que estallase la guerra, Irena ya se oponía al modo en que ciertas universidades discriminaban a según que alumnos, y por ello fue suspendida durante tres cursos. Se vislumbraba ya su naturaleza luchadora, y se veía claro que era una mujer a la que no se podía amilanar fácilmente. Aunque tuviese que padecer las consecuencias de no agachar la cabeza.

 

 

En 1939, cuando Alemania invade Polonia, ella trabajaba como enfermera en el Departamento de Bienestar Social de Varsovia. Desempeñaba su labor en comedores donde ayudaba a quien lo necesitase con alimentos, medicinas o dinero.

Irena con su uniforme de enfermera. Foto tomada de elmundo.es

Irena con su uniforme de enfermera. Foto tomada de elmundo.es

Y es en 1940 cuando el régimen fascista establece el gueto de Varsovia y cuando Irena se une al Consejo para la Ayuda de Judíos, Zegota. Consigue pases de la oficina sanitaria para ella y para varios compañeros, siendo una de sus funciones la lucha contra las infecciones contagiosas. Los alemanes tenían tanto miedo a contraer el tifus que gracias a esto Irena y sus colaboradores lograron tener un gran control sobre el gueto y poder moverse a sus anchas.

Cuando Irena circulaba por el gueto llevaba el brazalete con la estrella de David como gesto de solidaridad y para desviar la atención sobre sí misma. Comenzó a contactar con las familias que tenían niños pequeños para proponerles su salida del gueto. Muchas familias no querían separarse de sus niños, tal vez desconfiaban o tenían fé en salir ilesos de aquel horror… Cuando Irena a veces volvía donde ellos para ver si lo habían repensado a menudo se encontraba que se los habían llevado a los campos de exterminio…

 

 

He encontrado un vídeo en el que se ve en qué penosas condiciones vivían aquellas pobres personas en el gueto de Varsovia. Es muy útil para ponernos en contexto de lo que Irena veía allí, y de lo que se jugaba colaborando con los judíos. Creo que no hace falta avisar de que las imágenes que se muestran son de una gran crudeza, sobre todo porque esto sabemos que no es una película: ocurrió. Si estás escuchando la radio jazz dale al pause y mira el vídeo.

Durante un año y medio Irena consiguió sacar fuera del gueto a más de 2.500 niños judíos, librarles de una muerte segura. Al principio les sacaba en ambulancias como supuestas víctimas de tifus, más tarde en cestos de basura, ataúdes…, como fuese con tal de ponerlos a salvo. Para que un día pudiesen recuperar su identidad y quién sabe si reunirse con sus familias, Irena metía en un tarro de cristal un papelito con el nombre de cada niño que ella y sus colaboradores conseguían sacar del gueto y su nueva identidad. Lo enterró en el jardín de su vecina para que estuviera a salvo.

Por supuesto la Gestapo tuvo conocimiento de las actividades de Irena Sendler y la detuvieron en 1943, sometiéndola a horrorosas torturas. Pese a todo, Irena se mantuvo firme. Aún a costa de poner en riesgo su propia vida jamás identificó a ninguno de sus colaboradores ni dió un sólo nombre de los niños rescatados o sus nuevas familias.

La condenaron a muerte. Mientras esperaba su ejecución un soldado alemán se la llevó con la excusa de un último interrogatorio. Al salir le grito “¡corra!” en polaco… y al día siguiente el nombre de Irena Sendler aparecía en la lista de polacos ejecutados. Gracias a los sobornos de la Zegota pudo salvar la vida y continuar trabajando bajo una identidad falsa.

Los niños la conocían por su nombre en clave, “Jolanta”. Más tarde, cuando empezó a recibir reconocimientos, muchos de esos niños ya adultos la vieron en la prensa o en televisión y contactaron con ella para agradecerles haberles sacado del gueto.

En 2007 recibió la nominación para el Premio Nobel de la Paz, que finalmente se llevó Al Gore (@algore). Al Gore me parece un señor comprometido con el medio ambiente, cosa loable. Peeeero… en fin. No voy a hacer comentarios al respecto.

Finalmente, Irena murió en mayo de 2008 a la edad de 93 años, seguramente feliz por haber tenido una vida plena y absolutamente útil. Viendo su fotografía se da uno cuenta de la bondad que desprenden sus ojos.

Imagen de Irena Sendler en 2007./Radek Pietruszka (EFE)

Imagen de Irena Sendler en 2007./Radek Pietruszka (EFE)

Su historia se llevó a la pequeña pantalla en un film protagonizado por Anna Paquin (igual la nococes por ser protagonista de la serie True Blood, o por recibir un Oscar de pequeñita por El Piano), que puedes ver aquí. Por cierto, me sorprende que no se haya llevado al cine, como el caso de la famosa lista de Oskar Schindler. Me sorprende que apenas se conozca la historia de esta mujer…

Parece que el mundo está fatal, ¿verdad? Pero conociendo la existencia de personas tan buenas como Irena… no sé, no está todo perdido :)

Puedes leer más en este artículo de El Mundo publicado en 2007.